Partimos a las 8:30 horas. Caminamos cinco horas seguidas. Juanito, Mauro, David y yo. Desde Primero bordeando el mar. Vimos el peligro de cerca. David mató a su celular, Mauro sufrió los embates de las olas y yo me caí intentando cruzar un precipicio. Juan, fiel a su etilo de Sportacus, salió invicto. No así su botella de jugo. Fueron casi tres horas de caminata.
Vimos las animitas de quienes intentaron el mismo trayecto y perecieron en el intento, los jotes nos persiguieron durante todo el recorrido y encontramos lobos muertos que no soportaron la fuerza del mar golpeando contra las rocas. Nosotros superamos todo eso.
SUBE Y BAJA
Llegamos a Juan López y fuimos en busca de las micros para volver a la playa en busca del monstruoso Trooper. Como nunca llegaron las dichosas micros, tuvimos que volver caminando. Esta vez por la ruta y luego
a campo traviesa, subiendo y bajando cerros. Otras dos horas de recorrido.Y tras cinco horas de valiente caminata, que culminaron con una arrojada expedición a una cueva abandonada, un pique minero de casi
Pero tranquilos estimados lectores, porque antes programaremos una excursión por todo el día. Tenemos que probarnos. Pero, pese a la edad y el estado físico, puedo decir que no estamos tan mal. No fue el París Dakar, ok lo admitimos, pero tampoco fue un paseíto cualquiera. Estamos como el vino. Ja.