domingo, 4 de agosto de 2013

Echaba de menos las hojas...


Echaba de menos las hojas de los libros. En algún momento me declaré fundamentalista y defendí los libros clásicos que todos conocemos, esos con textura, olor y personalidad, ante la irrupción de los libros electrónicos.Qué mejor que doblar la punta de la hoja para marcar dónde quedaste.
Pero después, en flor de vuelta carnero, me compré un Kindle e hice una breve apología.Por cosas del destino y de ser volado, perdí el aparato. Pero me gustó tanto, es tan práctico, que me compré otro.Y así leí un libro tras otro. Hartos. Variados. Mucho Murakami. La trilogía Millenium. De todo un "cuantohay".
Y resulta que el encanto se acabó. Y básicamente porque siempre lees en el mismo formato, con la misma letra y el mismo soporte. Y quedas con la sensación de que lees un libro muy largo, eterno, cada texto sin importar el autor se transforma en un mero capítulo de una obra mayor, inorgánica, regida por la dictadura del Kindle.
Y así fue como me pillé echando de menos las hojas de los libros, los textos con identidad. Cada uno tiene tapas propias, diferentes tipos de cartón, de papel, de textura, suaves, ásperos, tipografías... Retomé las hojas con "Gog" (qué libro más loco) y con "Más allá del planeta silencioso" (Ransom es mi héroe).
Conclusión: que hay que tener los dos formatos al alcance de la mano, que no son excluyentes, al contrario, se complementan de la mejor forma.

jueves, 11 de julio de 2013

La profesión más linda del mundo


"¡Apóstata del periodismo!". Eso fue lo que me dijo un director y amigo cuando le dije que dejaba El Mercurio de Antofagasta después de más de 10 años de trayectoria. Estaba cansado de la rutina, los días largos, no tener fin de semana ni feriados. Salí para trabajar en comunicaciones corporativas.

- El periodismo es la profesión más linda del mundo, es lo tuyo, es lo que te gusta, por qué te vas -me dijo.
- Porque estoy cansado, quiero aprender otras cosas y ver qué sale -respondí.

Ha pasado un buen tiempo de esa conversación y el colega tuvo y tiene razón: el periodismo es la profesión más linda del mundo.

Contar historias, conocer gente, ayudar a las personas, son las cosas que te llenan de energía, que te componen el día, que te hacen olvidar las largas jornadas, las horas de escritura, el poco descanso, lo agotador de la edición. Todo. Finalmente, creo que es la posibilidad de ayudar y cambiar las cosas lo que mueve a los periodistas de la prensa.

Trabajar hasta las 4 ó 5 de la mañana en las ediciones especiales, esperar a la autoridad de turno para pedirle explicaciones por la polémica de rigor, que miles de estudiantes te griten "¡El Mercurio miente!", contar la historia de un perro cuya muerte impactó a la comunidad médica local, darle tribuna a quienes no la tienen, ayudar a la pobre mamá que perdió un bebé por negligencia o sacar cuentas como loco con los números del Simce y PSU. Todo eso y más echo de menos.

Y las anécdotas con los colegas, quienes se transforman en tu familia después de tantas horas, días y años juntos. Necesitaría mucho espacio y tiempo para recordarlas todas.  

Nunca pensé seriamente ser periodista, en algún momento quise ser abogado, pero ahora veo que siempre abracé el periodismo, desde que entré a una academia cuando tenía 10 años. Me atrapó el sacar fotos, hablar con la gente y después escribir todo lo que habíamos conversado. Siempre me gustó leer el diario. Siempre me gustó escribir. Siempre quise ser periodista. Nunca un apóstata.


miércoles, 3 de julio de 2013

Zooropa: 20 años



Hay discos buenos, discos muy buenos, discazos y discos esenciales. "Zooropa" de U2, para mí, entra en esta última categoría. Y por varios motivos. Acá cuatro:

  • Este 5 de julio cumple 20 años y lo escuchas y sigue tan vigente como cuando salió en 1993. Quizás si lo comparas con "Achtung Baby" no salga airoso, pero continúa siendo muy bueno.
  • Tiene ese temazo llamado "Stay (Faraway, So Close)", uno de los mejores de la discografía de los irlandeses. Además, el video es tremendo, con Nastassja Kinski. Qué más se puede pedir.
  • La hipnótica "Numb". Escuchar a The Edge cantar con ese tono monótono, bajo, monocorde, mientras el falsete de Bono hace el contrapunto, es alucinante.Y el video también es buenísimo.
  • Fue el primer CD que me compré. Ya tenía el reproductor portátil de CD (uno marca Samsung que aún conservo, que pesa como un kilo) y debía elegir el primer disco. No lo dudé nunca: Zooropa.


martes, 25 de junio de 2013

Murakami no te entiendo...

En los últimos meses he leído mucho a Haruki Murakami, un escritor japonés seco, capaz de crear mundos alucinantes, personajes entrañables y las historias más dementes. "1Q84", "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", "Kafka en la orilla", "Tokio Blues", "Al sur de la frontera, al oeste del sol", "Sputnik, mi amor" y "After dark" son las novelas que he leído del que es considerado uno de los mejores novelistas de la actualidad.
Todo me encanta, excepto que no le entiendo mucho. Qué diablos significa que un hombre hable con los gatos, que haya dos lunas (una blanca grande, otra verde pequeña), no sé, ese tipo de cosas que se repiten una y otra vez en sus libros.
Tengo dos caminos: acepto todo literalmente sin más o trato de interpretar lo que Murakami quiere decir. Intenté mucho por la segunda vía y, la verdad, no me fue muy bien. ¿Es mi interpretación la correcta? Acaso existe aquello. La interpretación es subjetiva, por lo que debería dar lo mismo lo que yo entienda. El drama es llegar a la última página sin haber captado algo concreto.
Al final, opté por la primera opción, pero no logré matar el bichito de entender lo que hay entre líneas. Algunas ideas capto, pero el global sigue siendo un misterio. Por eso, para descansar de tanto mundo fantástico, dejé al bueno de Haruki en el velador por un rato.

lunes, 24 de junio de 2013

Luchando con las cajas

Hace más de dos años -uy, cómo ha pasado el tiempo-, escribí una entrada sobre las cajas que me acompañaban en el inicio de un viaje incierto. Contaba que eran cerca de 40 y que en ellas guardaba de todo un poco. Literalmente "de todo un poco". Nunca entendí del todo o supe explicar muy  bien por qué tenía esas cajas.
Las revisé, las reduje, regalé cosas, boté otras, las ordené. Me hizo bien ese proceso. Ahora necesito avanzar más aún. Creo que estoy listo. Puedo equivocarme, pero lo importante es no tenerle miedo al error. Una persona muy valiosa me enseñó eso. Me hace sentido. Mucho sentido. Ahora debo avanzar un paso más.
Al final tengo que cerrar los cajones que aún están abiertos y que no hacen más que ocupar espacio que necesito para otras cosas.

sábado, 2 de junio de 2012

El libro interminable...


Hasta un par de meses atrás siempre defendí el libro clásico, con tapas duras y hojas, como el mejor formato para leer una obra. Nunca me gustó bajar textos de internet para leerlos en el computador. Fome fome. Pero resulta que ahora tengo en mis manos un Kindle, el e-reader de Amazon, y la verdad es que cambia la percepción. No es lo mismo que leer un libro. Nunca lo será. Pero el aparato es práctico, barato y puedes cargar varios textos a la vez. He leído más de 10 libros en la cuestioncita. Si los hubiera comprado, fácil, tendría que haber desembolsado cerca de $150 mil. Y el Kindle me costó la mitad de eso. En Chile los libros son muy caros. Y si hay como economizar, bienvenido sea. Por ejemplo, "1Q84" de Murakami cuesta en las librerías casi $30 mil. Yo lo bajé gratis.
Un libro en formato Mobi, para el Kindle, con suerte pesa 1 mega. Y el aparato que tengo yo, el básico, tiene 2GB de capacidad. Sobrado de cariño. No soy defensor de la pantalla de tinta electrónica, pero si me preguntan, recomiendo tener una de estas cosas.