jueves, 12 de marzo de 2009

28% duerme en el trabajo

Suelo dormir poco, no más de 7 horas diarias (para mí eso es poco). Me cuesta levantarme. Cuando puedo duermo siesta. Pero nunca me he quedado dormido en el trabajo, por muy trasnochado que esté. Si me da sueño me levanto, camino, me mojo la cara, pero no duermo.

Una encuesta que salió hoy de Trabajando.com dice que el 28% de los chilenos reconoce haber dormido en su trabajo. Los más descarados lo hacen sobre los escritorios. Los más discretos en el baño. Los más perezosos son los peruanos (32%), seguidos por los chilenos, mexicanos (18%) y argentinos (16%).

Ahora, hay que ver por qué la gente duerme en la pega. Si es porque se queda hasta tarde viendo tele, harto feo es el asunto; pero si es porque las distancias son largas, la carga laboral pesada y los días de descanso son pocos, nunca estaría demás reevaluar los escenarios, porque con sueño baja la concentración y productividad.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Top Five List: Hoy U2

Salió el nuevo disco de U2 No Line On The Horizon y lo he escuchado unas 10 veces. Estoy explorando el disco, tratando de acordarme por qué me gusta tanto U2. Es difícil digerir música nueva. Si no te gusta a la primera la desechas (no cuesta un peso), pero si el grupo te simpatiza, le das una segunda, tercera y cuarta oportunidad. Yo voy como en la décima. En eso estoy ahora.

Bueno, aprovechando el tema, acá mi Top Five List de los álbumes de U2.

1 . Achtung Baby
2. The Joshua Tree
3. Zooropa
4. Rattle And Hum
5. How To Dismantle An Atomic Bomb

martes, 10 de marzo de 2009

La música portátil en mi vida (parte 2)

Llegó la era del CD y había que actualizarse. A mediados de1994, después de hinchar bastante, mi santa madre me pasó plata para comprarme un reproductor de discos compactos, no sin antes explicarle y convencerla de lo necesario y urgente que era escuchar música con mejor fidelidad. Debo decir que no fue fácil.

En un viaje a Iquique me compré un aparato Samsung. Era negro, cuadrado y pesado. Traía transformador, un pequeño bolso y usaba cuatro pilas AA. Me costó 35 mil pesos en la Zofri. En ese viaje también me compré el disco “Zooropa” de U2. Fue mi primer CD.

El reproductor sonaba de lujo. Lo conectaba al equipo y ponía mi música. “Achtung Baby” de U2, “Images” de Jean Michel Jarré y “Poderoso” de Marcos Witt fueron las siguientes adquisiciones.

Lo malo del Samsung, que todavía lo tengo, es que no era tan, tan, tan portátil. Era pesado, pero eso era un detalle. El gran problema es que se saltaba con una impresionante facilidad. Lo movías un poco y el disco se saltaba. Si estabas caminando no escuchabas mucho. Te sacaba de quicio.

Dejé de escuchar música portátil por muchos años. Recién el año 2000 actualicé mi reproductor. Ya estaba trabajando y me podía dar un gustito. Elegí un CD player Sony que no se saltaba. Lo sacudías, lo lanzabas sobre la cama, rebotaba y seguía sonando.

Además, el dichoso aparatito traía una conexión para la radio del automóvil, así que era todo lo que uno podía querer. Lo usé hasta que colapsó. Paseos en bicicleta, viajes, trámites en el banco… para todos lados me acompañaba. También lo tengo guardado.

Lo malo de esta época –porque siempre hay un lado malo-, es que cuando estaba indeciso y no sabía qué escuchar, echaba varios discos a la mochila. Y esos varios discos ocupaban su buen espacio. Portátil sí, pero nunca tan cómodo.

domingo, 8 de marzo de 2009

Vacaciones: ida y vuelta

Salí de vacaciones. Fui y volví. Fueron 20 días, miles de kilómetros recorridos, horas y horas de amistad, risas, "charlas".... pero fueron un suspiro. Ya llevo una semana en el trabajo y la verdad es que las vacaciones se me hicieron la nada misma. Parecen un sueño, un recuerdo lejano, como si nunca hubiera parado.
Un amigo lo dijo con todas su letras: "Estamos alienados". Comparto plenamente la observación. Lo que me da lata es que por pega uno se pierde muchas cosas. Atardeceres, lecturas relajadas, películas echado en el sillón, cleteos, paseos con el perro. Ok. Igual estas cosas se pueden hacer trabajando, pero no es lo mismo. El tiempo no alcanza.
Estoy leyendo "Esa Fuerza Maligna" de C.S. Lewis y no he podido avanzar. Me quedé pegado en un capítulo de puro cansancio. Llego en la noche, tomó el libro y comienzo a leer. Me da sueño y sigo leyendo. Al otro día no recuerdo nada de lo avanzado. Así que vuelta a leer las mismas páginas. Llevo una semana así. En resumen, quiero más vacaciones.

viernes, 30 de enero de 2009

No como más sal

Hace rato la idea me venía rondando la cabeza, pero no la concretaba nunca. Quería dejar de comer sal pero no podía, hasta que entrevisté a una doctora que está investigando el cáncer en Antofagasta y me contó que la sal era un cancerígeno. Ahí me asusté y desde ese día no como más sal.
"Así como el vino es un antioxidante del organismo, la sal es un oxidante, además de provocar problemas renales puede ser un factor para el desarrollo del cáncer", me dijo. Y como en mi familia hay antecedentes de cáncer, me urgí. 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda comer 6 gramos de sal al día, incluyendo la que se usa para cocinar. Los chilenos comemos 10 gramos. Y yo, en mis peores días, habré ingerido varias veces esa cantidad. Ni probaba las comidas y le echaba sal. Me gustaba sentir lo salado en la boca. Ya no más.
Cuesta comer una ensalada sin sal o con muy poca, pero uno se acostumbra. Es cosa de tener voluntad. Llevo como dos meses en esto, no me siento ni mejor ni peor, pero creo que le estoy haciendo un bien a mi organismo. A largo plazo, pero un bien al fin y al cabo.  

sábado, 24 de enero de 2009

No se me ocurre nada...

Tengo en la cabeza varias ideas para escribir en el blog, pero me da una soberana lata. Supongo que es el cansancio típico que me toma y azota en las fechas previas a las vacaciones. Y lo peor de todo es que me siento mal por no escribirlas. Maldita culpabilidad.
Podría escribir sobre por qué no voto, a propósito de la ley de incrispción automática y voto voluntario; o sobre los viajes de los concejales al extranjero (o "traslados de capacitación", en la jerga "politiquera concejalística") ; o sobre los primeros dos meses de la activa, dinámica y, hasta ahora, efectiva gestión de la alcaldesa Hernando; o sobre por qué creo que vamos a tener otro año con paros y protestas estudiantiles, porque la verdad sea dicha, los estudiantes municipales siguen dando la hora en la Simce, PSU y los que logran entrar a la universidad, no tienen plata para pagar.
Podría escribir muchas cosas, como por ejemplo que estoy viendo que se nos viene un año lleno de "inauguraciones" y entrega de "obras para el desarrollo de la comunidad", como la de la Playa Paraíso durante esta semana, pese a que la playa está lista hace bastante rato. Y así, podría escribir otros muchos temas, pero ahora me da lata. Tal vez mañana no tanto. 


jueves, 25 de diciembre de 2008

Navidad en la playa...

Sin la parafernalia que rodea a la Navidad, y que tanto me apesta, este año me reencontré con la famosa fecha. Sin árbolitos, pesebres, lucecitas ni musiquita, con Anita, Denisse y Tania nos fuimos a la playa. Estábamos solos. Nuestra cena fue algo de chocolate y unos sandwich de pollo con morrón.
Allí conversamos sobre nuestras mejores navidades y por qué fueron las mejores. Cuando éramos niños los regalos marcaban la fecha, pero ahora es el poder juntarnos en familia y compartir los recuerdos, reírnos de las anécdotas de la niñez, de las tonteras y simplezas de la vida.
Nos reímos de cuando en Iquique Tania recorrió en pendiente tres o cuatro cuadras a toda velocidad en su bicicleta, cuando todavía no sabía ni andar. La aventura terminó en un porrazo de antología, ella llorando y, era que no, acusándome por haberla lanzado.
O cuando Denisse arruinó nuestra gran diversión en un paseo de fin de año allá por el 83 ó 84, cuando pinchó el bote en un río al interior de Concepción, en el sector de Santa Juana. Según ella, estaba tratando de "estacionarlo", chocó con unas ramas y ahí quedó el botecito de goma azul y amarillo.
Los cristianos recordamos y celebramos la llegada de Jesús, quien nació para morir por nosotros. Ese sacrificio de amor es el que nos salvó. No importa lo que hagamos o lo que tengamos. Amor y gracia. Eso es lo importante. El árbol de navidad y los regalos son meras anécdotas.