A riesgo de ser abucheado y criticado, acá entrego una opinión que, seamos claro, es una opinión y no la verdad absoluta. Esa no la tiene nadie, sólo El.
En términos generales, las instituciones cristianas deben respetar el Estado de Derecho, que es donde nos insertamos, nos permite congregarnos y garantiza a todos los ciudadanos derechos, libertades, pero también obligaciones. No en vano periódicamente oramos por las autoridades y, en ese marco, Jesús lanzó su famoso "Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios".
Incluso, como iglesias podemos y debemos respaldar a los Gobiernos, con oraciones, consejos y la exposición de nuestros puntos de vista, para contribuir a una sociedad más justa, humana y equitativa.
Ahora, el Estado de Derecho debe permitir que las congregaciones cristianas tengan libertad de culto, que gracias a Dios hay en Chile. Podemos reunirnos, tener cultos, encuentros, alabar y proclamar el evangelio sin problemas. Y qué pasa si es una dictadura. No sé, supongo que orar por el país, sus habitantes y respetar las leyes teniendo en cuenta que somos "peregrinos".
Como cristianos tenemos... cómo decirlo... una suerte de doble militancia. Somos hijos de Dios y después ciudadanos de la nación donde nos tocó nacer y en ese sentido debemos respetar las leyes y el Estado de Derecho. Si Jesús lo hizo en su tiempo, por qué no nosotros.
Pero primeramente como hijos de Dios, debemos saber que su Palabra es la que debe regir nuestras vidas. Si esto se contrapone con la "nacionalidad chilena"... yo creo que no. Claro, uno puede entrar en un debate valórico que puede llegar a ser bizantino, pero uno sabe a quién nos debemos.
Y qué rol juega la democracia en todo esto. Bueno, ahora no tengo tiempo, pero pronto intentaré escribir de eso... Y sí, el debate se alejó bastante del comentario original, pero bueno, igual está interesante la cosa... libertad de opinión, no?